Nunca imaginé que llegaría a contarlo, pero todavía esperaba menos que me sucediera algo así. Es de esas cosas que tu mente calenturienta te provoca cada vez que ves a tu prima pequeña (la bollikao), en casa de los abuelos, en las fiestas familiares, y en las vacaciones de verano, sobretodo en las vacaciones de verano.
En nuestra familia nos llevamos todos muy bien, asi que solemos reunirnos en verano en la casa de la playa de uno de mis tíos, y alli pasamos casi un mes de asaderos, fiestas nocturnas, baños en el mar... y en mi caso muchos libros, con tres asignaturas suspendidas me tenían cuatro interminables horas al día estudiando, mientras los demás (jodidos empollones) disfrutaban de los placeres propios del verano.
En casa nunca sospecharan la razón que, a partir de ese verano, me llevó a bajar mi rendimiento escolar hasta el punto de dejar, siempre, asignaturas suspendidas para estudiarlas en verano. Un día la familia decidió salir al completo a una excursión organizada en el yate de un amigo de mis tios, pero a mi me obligaron a quedarme estudiando, ya que el día anterior, con la excusa del calor sofocante que hacía me había escaqueado de estudiar en todo el día; y para sorpresa mia mi prima (la bollikao) calló enferma de la barriga y prefirió quedarse en el chalet antes que pasar el día al sol en la cubierta del barco.
Asi es que nos quedamos solos los dos en el chalet, yo sabiendo que mi relación con mi prima no era (pensaba yo) excesivamente buena preferí aprovechar el tiempo e intentar estudiar un rato, y no pasaron diez minutos cuando escuché como alguien se zambullía en la piscina. Me asomé a la ventana y vi a mi primita buceando por debajo del agua, hasta llegar a la zona poco profunda, en la que se puso en pie... creo que se me puso dura en cuestión de un segundo.
Ella se había quitado la parte de arriba! Y mostraba unas tetas tan grandes que nunca habría dicho que le cupieran dentro de la ropa cuando la había visto vestida o en bañador. Me quedé mirándola, embobado, absorto en como le caía el agua desde el pelo hasta las tetas y como resbalaba por encima de ellas, hasta llegar a unos pezones duros como piedras por la temperatura del agua... y de forma instintiva bajé la mano hacía mi pene, duro como una piedra, decidido a masturbarme mirándola, pensando que no me vería a través de la ventana. Pero me vió, se quedó mirándome fijamente, hasta que me percaté, ya que mis ojos se habían clavado en sus melones y no se cuanto tiempo tardé en darme cuenta de que me habían pillado. Pensé que se enfadaría, pero sonrió, de manera inocente, como si nada pasara, y me hizo un gesto para que bajara, a la vez que volvía a sumergirse y nadaba hacia el otro lado de la piscina.
No tenía sangre en el cerebro para reaccionar, no sabía que hacer, el bulto que tenía en el pantalón me delataría antes de siquiera acercarme al agua, pero necesitaba bajar y verla lo más cerca posible antes de que pudiera volver a ponerse la parte de arriba del bañador. Corrí al baño casi tropezando y me hice una paja turbo, me corrí al instante, la imagen que mantenía en mi cabeza de aquellas tetonas fue suficiente para explotar en un segundo. Me lavé las manos, y la cara roja como un tomate y bajé corriendo al jardín. Cogí aire y me acerqué lentamente a la piscina.
Ella observaba mi llegada, ahora parada aleteando en el centro de la piscina. Al verme volvió a sonreir y dijo "que rico, sin ruidos, sin más gente, nosotros solos..." se hundió y se acercó un poco hacia donde yo me encontraba, ya muy cerca del agua, esforzándome por no fijar los ojos en un (bueno dos) únicos puntos. No sabía muy bien que hacer y me senté en el borde metiendo los pies en el agua, y apoyé los brazos en el suelo, como fingiendo tomar el sol... pero por sorpresa apareció delante mio, desde el fondo de la piscina, mojándome al salir, y apoyó sus manos en mis rodillas para mantenerse quieta, dejando las tetas justo a medio mostrar, con el agua justo a la altura de los pezones.
Volvió entonces a sonreir y sus manos frías en mis piernas me produjeron un escalofrio... intentaba mirarla a los ojos mientras me hablaba, pero la posición en la que estábamos me ponía demasiado fácil alternar la vista de sus tetas a su cara, y al revés. Me hablaba con una sonrisa continua en la boca, con una expresión en una cara mucho más bonita de lo que nunca me había fijado que era, me hablaba y yo no conseguía escucharla, concentrado en no volverme a empalmar cada vez que los ojos se me escapaban, una y otra vez, a sus grandes tetas. Será la edad, ahora ya no reacciono tan rápido, pero a pesar de haberme corrido hacía unos minutos, no tardé nada en volver a tenerla de nuevo como una viga de acero, que comenzó a levantarse y a empujar mis pantalones cortos cada vez con más fuerza.
La sádica mezcla del calor del sol y del calor de mi polla me estaban mareando y traté de incorporarme, de disimular, pero la bollikao me agarró las piernas al notar que me movía, subiendo sus manos hasta dejarlas sobre mis muslos. El movimiento fallido facilitó las cosas a mi rabo, liberándolo para que apuntara directamente al sol, formando una gran tienda de campaña en medio de mis pantalones. Mi primita soltó una carcajada y con una mano me lanzó agua por encima, sentenciando "creo que necesitas bajarte la temperatura primito..." y me agarró el pantalón tirando de él, no se si pretendía lo que consiguió, o si quería meterme en el agua, pero justo en el momento que intenté levantarme me arrancó los pantalones al tiempo que se zambullía y me dejó desnudo y totalmente colorado en el borde de la piscina...
Salió del agua algo atragantada, con mi pantalón agarrado en una mano y sus ojos ahora clavados en mi polla... y volvió a sonreir, ahora con una mirada distinta, picarona, dejó mi pantalón flotando y comenzó a nadar, y yo ya no sabía si salir corriendo, taparme, tirarme al agua o volver a correrme porque empezaba a sentir que la polla me latía de excitación al sentir esa mirada tan cachonda.
Una vez más se acerco, ahora más rápido, más decidida, apoyó sus brazos en mis muslos, sacando medio cuerpo de la piscina, dejando sus grandes tetas cerca de mi hinchado pene y se reclinó, lentamente, hacia mi... y en un susurro, pero con una frase que nunca olvidaré afirmó "vaya! Mucho más gorda que tu hermano" y balanceándose hacia adelante rozó mi polla con sus húmedas tetas... no necesitaba más que eso y reventé en una corrida inmensa!! Manchándole de semen las tetas, la boca, la cara, el pelo...
(continuará...)